Una extraordinaria moneda de bronce, datada en el año previo a la destrucción del Segundo Templo en Jerusalén, acaba de ser hallada cerca del Monte del Templo, justo cuando Israel se prepara para conmemorar Tisha B’Av, la fecha más triste del calendario judío: el recordatorio de la destrucción tanto del Primer como del Segundo Templo de Jerusalén.

La inscripción en antiguo hebreo proclama: “Por la redención de Sión”. Este mensaje no solo fue un grito de esperanza entre los judíos que resistían la opresión romana durante la Gran Revuelta (66-70 d.C.), sino que ahora, casi dos milenios después, llega como “un regalo inesperado”, en palabras de los arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA).

La moneda, cuidadosamente limpiada y analizada en los laboratorios de la IAA, muestra en una de sus caras un cáliz con la mencionada inscripción. En la otra, aparece un lulav (palma utilizada en la fiesta judía de Sucot) y dos etrogim (cítricos parte del mismo ritual), junto a la inscripción: “Año cuatro”, es decir, el cuarto año desde el inicio de la revuelta.

Los especialistas subrayan que estas monedas “Año Cuatro” son particularmente raras y valiosas, pues hacia el año 69-70 d.C. la capacidad de producción numismática de los rebeldes estaba muy disminuida por el asedio romano. Además, el mensaje evolucionó de “Por la libertad de Sión” (en años previos) a “Por la redención de Sión”, reflejando un cambio colectivo del optimismo revolucionario a un sentir profundo de anhelo por intervención y restauración divina.

“La inscripción evidencia un cambio de identidad y mentalidad. Refleja la desesperada situación de los judíos sitiados pocos meses antes de la caída de Jerusalén”, explica el arqueólogo Yuval Baruch. La presencia de los símbolos ligados a la fiesta de Sucot, periodo de peregrinación nacional y esperanza mesiánica, sugiere que el pueblo miraba hacia una redención milagrosa, incluso en medio del desastre.

El ministro israelí de Patrimonio, rabino Amichai Eliyahu, destacó el carácter providencial del hallazgo justo en vísperas del 9 de Av y su resonancia con el anhelo de redención y libertad de Jerusalén: “Dos mil años después, descubrimos esta evidencia que grita desde la tierra la profundidad de nuestras raíces… y renueva la fe y el ánimo del pueblo judío”.

La moneda será expuesta en el Campus Nacional de Arqueología de Israel en Jerusalén, invitando a reflexionar no solo sobre el sufrimiento y la devastación, sino sobre la resistencia del sueño y la fe en la redención, valores presentes tanto en la tradición judía como en el corazón del mensaje bíblico.